Gale Racer / Sega Saturn: la última de su especie / 03


El género de las carreras siempre ha sido una buena manera de atraer miradas, ¿qué puede haber más espectacular que unos gráficos vistosos fluyendo a toda velocidad? PlayStation tenía su arcade por excelencia, una versión francamente buena de Ridge Racer, alucinante en mi opinión. Saturn necesitaba con urgencia un juego de esta clase, así que SEGA recuperó el viejo Gale Racer de la placa System 32 y lo trasladó a su nueva consola.

Hay varias formas de ver este juego según el tipo de persona que seas. ¿Conocías la recreativa de 1991? Si es así, seguro que la existencia de una versión doméstica te emocionó. Si por el contrario, es la primera vez que escuchas su nombre, probablemente ya seas un adulto que no está para tonterías, te dará igual su aspecto y solamente querrás saber si es divertido. Por desgracia, como juego lanzado días después de Saturn, no estaba a la altura de las circunstancias y, hasta me atrevería a decir, que no daba buena imagen. ¿Entendían el gran público y la prensa que esto solamente era un aperitivo? ¿Sabían que no era más que una conversión de un clásico de los salones recreativos? Muchos no. Lo que sí sabían era que Playstation tenía un formidable Ridge Racer y... Saturn solamente tenía esto, más la promesa de Daytona USA, aún a varios meses de distancia.

Si la revista Mean Machines, afín a SEGA, se atrevía con disparates tan grandes como afirmar que Gale Racer de Saturn sería "terrible para los estándares de Mega Drive e injugable para los de Master System", ¿qué pensaría el resto del mundo de un juego como éste? Despreciaron todos sus apartados como alguien sin conocimientos ni pasión por su trabajo, tal cual harían muchos jóvenes de hoy (no todos) con los clásicos de los 80. Por suerte o por desgracia, esta versión doméstica finalmente no llegó a salir de Japón, así que en el resto del mundo nos perdimos un decente heredero de OutRun al que le habrían llovido millones de críticas: cometió el terrible pecado de no ser en 3D. Como otros tantos de su tiempo, recurría a un inteligente escalado de sprites para generar la ilusión de tridimensionalidad, técnica que en ese punto crucial en la historia de los videojuegos, se veía como anticuada debido a la potencia de las nuevas consolas y la obsesión por los polígonos.



Las diferencias principales entre el Gale Racer de System 32 y el de Saturn, eran la tasa de fotogramas por segundo y la distancia de dibujado del escenario, ambos aspectos reducidos en la versión para consola. Sin embargo, en líneas generales la conversión no era ni mucho menos un desastre, ni tampoco es el juego abominable que los graciosos de siempre usarán para ensañarse con Saturn. Simplemente es un videojuego fuera de lugar, que tenía todo el sentido del mundo cuando llegó a los salones recreativos, pero en diciembre de 1994 sabía a poco, las consolas habían dado un salto tecnológico demasiado grande, el público quería experiencias cercanas a Virtua Racing, Daytona USA y Ridge Racer. Probablemente, Gale Racer sólo llegó a Saturn por el vacío inicial de juegos, otra más de las apresuradas maniobras de SEGA durante aquellos días. Al año siguiente, cuando la consola llegó a occidente, ni se molestaron en publicarlo, no existen más versiones domésticas que la japonesa.

Conociendo sus orígenes, el aspecto gráfico de Gale Racer nunca me ha disgustado. En Saturn, se sustituyeron los sprites de los vehículos rivales por verdaderos coches poligonales. Hay algunos detalles, exactamente pequeños fallos gráficos en la carretera (pedacitos que parpadean), que me hacen cuestionar si no se añadieron también otros elementos 3D, pero es algo que no he podido discernir por mi cuenta, todo el mundo asegura que son sprites. Bueno, esto no tiene mayor importancia, hay cambios menores pero es muy fiel a la recreativa. Como nos cuentan en la introducción exclusiva de Saturn, por tus hazañas y temeridad al volante te han invitado a una carrera ilegal cruzando Estados Unidos desde Los Angeles hasta Nueva York. Si te animas a probarlo, vas a encontrar un arcade con un desarrollo muy similar al de OutRun: diferente contexto (no tan idílico) pero misma premisa compartida de disfrutar de un largo viaje conduciendo.



Ese disfrute al volante es algo que SEGA siempre ha sabido transmitir en sus videojuegos de carreras, son mucho más que una competición de velocidad, te lo pasarías igual de bien llegando en última posición. Cada zona tiene asignada su propio decorado, franja horaria y clima, incluyendo tareas habituales para cualquier conductor, como encender los faros del vehículo en los niveles nocturnos, y activar el limpiaparabrisas cuando la lluvia te impide ver el asfalto. Variedad y detalles que refuerzan la sensación de cruzar Estados Unidos de un extremo a otro, ilusión que sólo se interrumpe momentáneamente por unas brevísimas pausas para cargar el siguiente tramo. Ojalá no estuvieran ahí, pero son tan cortas que no estropean el ritmo, unos 3 ó 4 segundos aproximadamente, nada más. Conducir por carretera supone no solo encontrar rivales, también el tráfico habitual, aunque unos y otros aparezcan siempre en los mismos puntos. Parece más bien una carrera de obstáculos.

En mi opinión, Gale Racer es un juego muy disfrutable (no tanto como la increíble recreativa original), con una banda sonora pegadiza y más largo de lo habitual. Si lo hubieran lanzado años después bajo el sello SEGA AGES (como hicieron con Power Drift, por ejemplo), la percepción general podría haber sido completamente distinta. Sí, sería repudiado por la clase de jugador que no entiende el pasado, pero nunca hubiera coincidido con Rige Racer. En ese momento, con un público y prensa tan críticos empeñados en compararlo todo, casi era mejor no tener un juego de carreras en Saturn que tener, por duro que suene, el controvertido Gale Racer. Pero, como no hay mal que por bien no venga, a mí me encanta y hasta lo recomiendo, oye.

Y no, no voy a contar la anécdota sobre Sonic que todo el planeta conoce.

Publicado el 30 de diciembre de 2017