Basketball Nightmare (Master System)


Juego de baloncesto del año 1989 que al contrario de lo que siempre había pensado, no está programado por SEGA. La desarrolladora que parece estar detrás de este cartucho es una tal Aicom, porque comparte una característica muy marca de la casa presente en todos sus juegos de baloncesto: unas escenas muy vistosas al hacer mates. Debido a la imposibilidad de elegir a qué jugador pasar el balón, los partidos vienen a ser un correcalles, literalmente. A mí, me ponía de los nervios, pero sus repetitivas "cut-scenes" me asombraban; lo odiaba pero quería más.



Llevamos un tiempo en casa aligerando nuestro equipaje, no es una mudanza inmediata lo que estamos planeando, pero sí hemos empezado lentamente a prescindir de todo aquello que no echaremos de menos. Nunca me ha gustado acumular juegos y consolas por el mero hecho de coleccionar, en realidad ir a la caza de este material es una actividad que me produce cierto grado de estrés, recorrer las mismas tiendas y visitar las mismas páginas a diario, esclavizándome al pensar que si no lo hago me voy a perder una ganga, ¡anda ya!

El material antiguo que Gina y yo muy de tanto en cuanto añadimos a nuestra juegoteca, llega más por la vía de la casualidad y golpes de suerte, que por buscarlo con determinación. Mi forma de pensar, nuestra forma de pensar es, que si no lo tienes, no lo necesitas; incluso si lo tienes, puede que tampoco lo necesites. Por eso este pequeño texto/vídeo -según leas la web o visites Youtube- de hoy, para despedirme de un título que me apetece reseñar antes de dejar atrás, porque de no ser por esta afición de escribir y hablar sobre videojuegos, sé que nunca voy a sentarme a echar unas partidas con este cartucho.

Basketball Nightmare es un título deportivo que me sacaba de quicio, tal cual. Que se lo digan a mi pobre mando de Master System, le hacía pagar -no diré cómo- las mil y una jugarretas de esta competición protagonizada por hombres lobo y vampiros. Este torneo de pesadilla en el que nos medimos contra extraños seres, no es más que un sueño del capitán de un equipo de chavales, una representación se sus temores durante la conquista del Campeonato Nacional. Como no estamos hablando de fútbol, esa disciplina en la que tan necesaria es la teatralidad acompañada de una buena narrativa (“¡es que estos me han dicho…!”, “¡no, es que vosotros hicisteis…!”, “¡no, es que ellos empezaron…!”, “¡no, porque vosotros dijisteis…!”), que haya o no argumento es lo de menos, pero este juego de 1989 es así de original y simpático. (Nota: no detesto el fútbol como deporte, sino la estupidez a su alrededor.)

Lo que no me queda muy claro es el deporte que estos jovenzuelos practican. Hay un campo dividido en dos, una canasta a cada lado, equipos de cinco, tiros de dos y tres puntos… Pero no es un baloncesto cualquiera, es el baloncesto aleatorio inventado por Aicom. En esta modalidad prima el riesgo por encima de todo, ¿para qué pasar el balón a un compañero desmarcado bajo el aro? Mejor enviárselo a otro rodeado por todos los miembros del equipo contrario y, si no es mucha molestia, que dicho receptor esté ubicado en la otra mitad del campo, así podrás vivir intensamente la penalización por el ‘campo atrás’ (una regla del baloncesto real), la pérdida de una oportunidad de encestar y, de paso, la posesión.

Si jugar en equipo era una odisea, defender era una odisea segunda parte. La defensa funcionaba del mismo modo que el ataque, la consola moviendo a ambos equipos en bloque y a su antojo, con otro sistema aleatorio (o con una rutina más allá de la lógica humana) empeñado en impedir que pudieras seleccionar -en el primer intento- a tu jugador más cercano al rival atacante. Tampoco había forma de taponar tiros, para defender debías poner en práctica la técnica lapa, pegarte al rival como si fueras más que su sombra, acosándole para formar un ser único de dos cabezas, al tiempo que machacabas el mando hasta que del aburrimiento te regalaba el balón.

Como en este juego sigo siendo un desastre, además de echar varias partidas para no escribir impresiones sobre recuerdos borrosos y alterados por el tiempo, he estado viendo a gente que juega mucho mejor que yo. Uno de los vídeos que más me ha gustado, llegando a la absoluta fascinación por escenas como ésta (siete segundos de abrazo entre un niño y su querida geisha de ultratumba), es el de Randomgaming38. Todos los expertos de Basketball Nightmare juegan en modo correcalles, de una canasta a otra, usando el botón de pase lo mínimo posible, por eso no vais a ver la mayor parte de los problemas que ocurren cuando intentas jugar un partido de baloncesto normal; ellos ya aprendieron la lección, no son tan pardillos como yo.

Junto a otros títulos de Aicom, lo que más me gustó de Basketball Nightmare fueron las llamativas secuencias al realizar mates. Me parecían espectaculares, como si de repente hubiera aplastado el mando de la tele con mis posaderas -cambiando sin querer de canal- y estuviera viendo una serie de dibujos animados. En algún lugar, hace muchos años, estuve leyendo una charla técnica sobre la paleta de colores de Master System, y se daba como ejemplo este cartucho, en esas escenas concretas, como uno de los que más partido le sacaban. Ni idea, la verdad, pero estoy seguro de haberlo leído.



¿Es tan malo como lo pinto? Seguro que no, y como siempre digo, lo mejor que podéis hacer es sacar vuestras propias conclusiones. Mi opinión es solamente mi opinión, que nadie piense por vosotros. Yo, si tuviera este juego completo, con su cajita y manual, posiblemente me lo quedaría porque ademas de sus mates, también adoro su portada. Dicho esto, ahora sí, estoy preparado para decirle adiós y ponerlo en eBay a 1 eructo (quería escribir 'eurete', pero no quiero corregir al corrector): ¡hasta siempre, Basketball Nightmare! No te echaré de menos, pero un poquito te seguiré queriendo.

Imágenes pertenecientes a Gamefaqs.

Publicado el 9 de junio de 2017