Space Invaders (Game Boy)


Una edición portátil del mito de los salones recreativos original de 1978, el padre de los matamarcianos tal como los conocemos. Y si te sabe a poco, hay más. Este cartucho posee una característica que lo hace único dentro del catálogo de Game Boy; nunca he visto otro que haga lo que Space Invaders hace. En serio, no te estoy tomando el pelo, es algo genial.

En el análisis anterior os conté que mi colección de Game Boy es muy reducida, no pude conservar un repertorio amplio, pero no por ello voy a abandonar a esta plataforma, alguna cosa que reseñar queda por casa.

Space Invaders se lanzó a finales de los 70, exitazo de Taito Corporation que rápidamente otros intentaron imitar. Yo no llegué a vivir su nacimiento, pero los que sois mayores que yo seguro que depositasteis un cargamento de monedas en la máquina original, o en uno de sus clones. De hecho, una anécdota que ha quedado para la posterioridad, fue precisamente la escasez de monedas que provocó en Japón. ¿Realidad o leyenda urbana? Se dice que el Banco de Japón tuvo que triplicar la producción de monedas.


Space Invaders trascendió como fenómeno, es algo que podemos comprobar fácilmente: ahora es un icono con el que decoramos camisetas, es parte de nuestra cultura. Y aunque su popularidad como videojuego no es la de antes, una pequeña parte de Space Invaders está presente en todos los matarmacianos que han pasado por nuestras manos desde 1978. Es el padre del género, ni más, ni menos. El primero en ponernos a los mandos de una nave espacial con la misión de acabar con todo un ejército alienígena.

Pero bueno, vamos a centrarnos en lo que toca, en este Space Invaders de Game Boy lanzado en 1994, un cartucho único que esconde una función muy especial. No existe, que yo sepa, ningún otro cartucho de Game Boy como éste, ¿queréis saber por qué? Venga, vamos con el análisis…

Esta versión es un calco de la primera máquina recreativa del año 78. El objetivo es acabar con una formación enemiga que se desplaza en grupo de derecha a izquierda. Al alcanzar uno de los extremos de la pantalla, la formación se aproxima cada vez más a la nave controlada por el jugador. A medida que avanzan se desplazan a mayor velocidad; cuanto más tardemos en acabar con ellos, más difícil será acertar.


Ronda a ronda, la dificultad aumenta, porque ese escuadrón enemigo dispuesto en varias filas de alinígenas, no sólo se mueve a más velocidad, también se genera a menor distancia del jugador. Esto exige más precisión al atacar, si no eliminamos rápidamente a toda la flota, pronto se nos echarán encima y perderemos una vida. En ocasiones, cuando sólo queda un enemigo en pantalla y parece pan comido completar el nivel, es cuando más complicado se vuelve: ese frenético disparo final que supone ganar o perder es una seña de identidad de Space Invaders.

Pero si no hay más modos de juego a parte del principal y el versus, ¿qué hace a esta versión de Space Invaders para Game Boy tan especial? Es el momento de desvelarlo, pero primero voy a presentar este aparatejo…


Esto es el Super Game Boy, un cartucho de Super Nintendo con una ranura en su parte superior para introducir juegos de Game Boy. El Super Game Boy permitía jugar a títulos de Game Boy en la Super Nintendo, añadiendo marcos alrededor de la pantalla (éste, el de Game Boy, era mi favorito) y la opción de seleccionar varias paletas de cuatro colores que modificaban ligeramente la estética original.


Hasta aquí, nada que no sepáis. Ahora bien, entre las características del Super Game Boy, hubo una que sólo se usó en una ocasión: correr código de Super Nintendo. Ésta es la razón por la que este cartucho de Space Invaders es tan especial, porque es el único en todo el catálogo, que en su interior alberga dos juegos: uno de Game Boy y otro de Super Nintendo que sólo se puede ejecutar mediante el Super Game Boy.

En la siguiente imagen podéis ver el Space Invaders de Game Boy jugado en una Super Nintendo mediante el Super Game Boy. La idea es alucinante, dos juegos de sistemas diferentes en un mismo cartucho:


La transformación de Space Invaders al jugar en Super Nintendo era enigmática, no podía entender que el mismo Super Game Boy que añadía paletas de cuatro colores al resto de mis cartuchos, aumentara drásticamente el colorido de un juego tan simple, dejándolo al nivel de una Super Nintendo. Aquí había gato encerrado… Y la explicación, como veis, era muy sencilla.

¿Por qué no se explotó esta característica? No lo sé exactamente, allá van mis ideas. La primera razón pudo ser por una cuestión de espacio, los cartuchos de Game Boy no disponían de una gran capacidad como para encima tener que destinar una porción a algo que, a fin de cuentas, no podría ser ejecutado directamente en una Game Boy.


Otra razón que se me ocurre pudo ser la siguiente. ¿Qué tipo de extras sería viable incluir en un cartucho de Game Boy para que al jugar en Super Nintendo añadan algo realmente nuevo? ¿Tal vez alguna clase de mini juego? Eso podría haberse considerado excluyente para quien hubiera pagado por un juego completo de Game Boy y no pudiera disfrutar de todo su contenido. Bien mirado, cualquier contenido extra habría sido excluyente.

Por lo tanto, más allá de la idea que tuvo Taito incluyendo la versión de Super Nintendo en el mismo cartucho de Game Boy, no se me ocurre nada mejor. Y esto sólo funcionó porque Space Invaders no demandaba una gran cantidad de espacio, el precio del cartucho no se disparó y, finalmente, porque cabía completo en la RAM de Super Nintendo. Con otros títulos más grandes hubiera sido imposible.


Pero tampoco olvidemos un detalle fundamental: los videojuegos siempre han sido un negocio. ¿Qué otras compañías hubieran estado dispuestas a “regalar” un juego de Super Nintendo al comprar un cartucho de Game Boy? Seguro que nadie. Habría sido una idea muy loca. Imposible.

Antes de acabar, una recomendación. Cada cierto tiempo seguimos recibiendo nuevas entregas de esta saga, ¿probasteis Space Invaders Extreme? Os recomiendo mucho el de PSP.

Publicado el 28 de junio de 2015