Sol-Feace (Mega-CD)


Es normal que no pudiera plantarle cara a sus rivales y que cayera en el olvido, especialmente si tenemos en cuenta que la mayoría de nosotros lo conocimos tarde, muy tarde. Se lanzó en Japón al mismo tiempo que el Mega-CD, pero en Europa no lo recibimos hasta 1993, dos años después. Puede que este matamarcianos no sea el máximo exponente del género pero si tenemos en cuenta su fecha original, deberímos ser más benévolos, es un juego más que digno con el que además es fácil adentrarse en esta clase de juegos.

He elegido este matamarcianos desarrollado por Wolf Team para reivindicar, una vez más, que los juegos hay que probarlos antes de juzgarlos. No estoy en posesión de la verdad absoluta, ni mucho menos, ni siquiera me importa tener razón o no, tan sólo la libertad de expresar mi opinión. Y si me dais unos minutos de vuestro tiempo, tal vez descubráis uno de esos títulos poco valorados que en realidad son buenos y suponen una alternativa a los juegos de siempre.


Una supercomputadora que gobierna en cientos de sistemas solares, declara peligrosa y prescindible a la raza humana, al detectar que una facción rebelde, planea liberarse de su macabro control. El genocidio ha comenzado, pero un científico, Edwin Feace, logra burlar la seguridad de la supercomputadora y borra uno de sus bancos de memoria. Antes de que la perversa máquina vuelva a operar con normalidad, calculan que disponen de 300 horas para volarla en pedazos…

Un argumento que más o menos todos conocemos, recurrente en la ciencia-ficción, máquinas que se alzan contra sus creadores. La introducción no está nada mal, buena ambientación y muy buena narración, prosigue con unas breves y correctas escenas animadas, si no pulsamos ningún botón, aparecen más secuencias. Ahora no le damos el mismo valor, pero para un jugador de Mega Drive, no era normal escuchar voces humanas perfectamente comprensibles. Aportaban dramatismo, se percibía la tensión y ya estabas sumergido en la partida, incluso antes de surcar el campo de asteroides acompañado por el rock espacial de Motoi Sakuraba.


Sol-Feace contiene una de las bandas sonoras más memorables de mi colección, siete niveles en los que la calidad de sus composiciones no decae, más los encuentros con los jefes finales. Lástima que esos jefes no sean tan descomunales como su acompañamiento musical, el cambio de pista en el CD nos alerta de su llegada y cuando los ves aparecer, muy temibles no son.

Gráficamente no es un juego extraordinario, es más tirando al notable raspadete, sin embargo, no todo es navegar por un espacio vacío, alguna sorpresa hay, como las llamaradas ondulantes de este sol artificial (ver imagen, abajo), que crean un efecto muy vistoso. Tal vez, demasiado vistoso, luego se echa de menos su fondo, sus degradados, la combinación de tonalidades rojizas, naranjas y amarillas. Es solamente el tercer nivel del juego, te enseñan la mejor parte y después te la quitan, más adelante no hay nada tan llamativo. Destaco mucho la nave controlado por el jugador, es un sprite muy bien dibujado y con un diseño muy atractivo.

Pero como a nivel técnico lo podéis juzgar por el vídeo (disponible en nuestro canal de Youtube), voy a destacar lo negativo, porque aún siendo muy fan de Sol-Feace, he de ser honesto. Detecté un defecto que se acentúa en el nivel de dificultad más alto. El flickering, esos sprites que parpadean y desaparecen por momentos, afecta también al fuego enemigo, y esto es un problemón, ¿cómo evitas algo que no puedes ver? En el nivel de dificultad Normal, no es tan problemático, pero el jugador más curtido que disfrute planteándose retos como puntuar alto o no morir nunca, acabará sufriéndolo en alguna ocasión. La dificultad Mania, la más dura, le exige más a la consola: más chatarra flotando por el escenario, más enemigos, más proyectiles… el flickering aparecerá. No es un problema de emulación, las partidas con las que saco conclusiones se hacen desde el hardware original.


Toca resignarse, es una pena, porque por lo demás, es un juego ideal para adentrarse en el género: gráficos más que dignos, música tremenda, jugabilidad muy sencilla que ahora comentaré y dificultad ajustada para poder acabarlo sin sufrir en exceso. De verdad, es ideal para adentrarse, y como nadie lo quiere, lo podéis comprar baratísimo en un pack junto a Cobra Command. Es así como llegó a Europa, en un pack de dos juegos.

Sólo hay botón de disparo que se mantiene pulsado toda la partida (es el modo más rápido de disparar, no te penaliza por ello), tocar muros está permitido, no existen armas secundarias, los power-ups no crean combinaciones extravagantes (se pueden recoger sin pensar), y la velocidad de la nave es ajustable pero no desde la partida, se hace en el menú de opciones. Más fácil, imposible. Ah, yo recomiendo jugar con el parámetro más alto de velocidad. No sé quién querría jugar con una nave más lenta de lo normal, corriendo más riesgos al perder maniobrabilidad.

Muchos lo consideran un juego mediocre, se le achaca no ser innovador. Es una corriente que ya hemos visto otras veces, aparece un juego determinado, el pobre no le ha hecho nada malo a nadie, pero se le exigen cosas que al resto no, de repente, se le mide por otro baremo. Esta situación, podría deberse a que casi todos conocimos Sol-Feace bastante tarde. Y por eso, rompo una lanza a su favor, porque en realidad es un matamarcianos muy acorde a su tiempo y muy divertido, por mucho que en Europa no supiéramos de su existencia hasta primavera del año 93.


Es de esos títulos a los que yo considero muy cumplidores, tengamos en cuenta un detalle: Sol-Feace fue uno de los dos títulos disponibles en el lanzamiento japonés del Mega-CD, en diciembre de 1991; es mucho más antiguo de lo que parece. Y además es un port. No nació en Mega-CD, ni tampoco en Mega Drive, como muchas veces se informa erróneamente. La versión original de Sol-Feace se lanzó en noviembre de 1990 y pertenece al Sharp X68.

Como anécdota final, comentar que Estados Unidos fue el único territorio que recibió la versión de Mega Drive, se llamó Sol-Deace, y en dicho mercado, se lanzó antes el cartucho que el disco compacto, de ahí esa confusión en muchos foros: gente que primero conoció el cartucho de Mega Drive y creyó que ésta fue la plataforma original. Y no, no fue así. Ni Mega Drive, ni Mega-CD, el original es el de Sharp x68, un ordenador asombroso que se llevó la mejor versión: fondos más detallados y, hasta donde he visto pero no probado, sin ralentizaciones. Os invito a indagar sobre esta máquina (el Sharp x68), pero con una advertencia: conocerlo es desearlo.


Son muy pocas las diferencias entre las versiones de Mega Drive y Mega-CD, idénticas a todos los niveles salvo por la banda sonora, que en Mega-CD son pistas de audio grabadas en el disco, las podéis reproducir en cualquier lector. En Mega Drive, la banda sonora es igual de tremenda, y a los más puristas, les va a entusiasmar el uso de su chip de sonido. También hay diferencias en la introducción, y el final de la versión Mega Drive es menos abrupto, suele gustar más. ¿Mi recomendación personal? Elijo la versión de Mega-CD porque siendo el mismo juego, es más barato.

No será un Thunder Force, pero si no buscas grandes complicaciones, una tarde de diversión te la da, y también una banda sonora eterna.

Publicado el 13 de abril de 2015