Pensamientos antes del lanzamiento de 3DS y Vita


A falta de probarla, estoy muy disgustado con las primeras impresiones sobre Nintendo 3DS por parte de algunos jugadores. Ahora es fácil subirse al carro de las críticas, pero llevo muchos meses advirtiendo en diversos lugares: antes de comprarla deberíamos probarla a fondo. Al menos yo, no pienso lanzarme a ciegas, por mucho que adore las portátiles de Nintendo.

Desde que Sony presentó su NGP (PSP2), la batalla se ha vuelto a centrar en innovación contra potencia. Parece que hayamos retrocedido al año 2004 y, lo que es peor, que nadie haya crecido desde entonces. Voy a cumplir 27 años, estoy harto, enfermo, de encontrar gente mayor que yo discutiendo por videojuegos.

Una gran capacidad técnica es una bendición para cualquier equipo de desarrollo, así podrá centrarse en lo que de verdad importa, no en solventar mil y un escollos porque el hardware no da para más. ¿Qué hace la innovación por mí? Todavía no lo sé, en veinte años no he conocido mejor sistema de control que el ofrecido por una cruceta y varios botones. La cruceta, el mejor invento de Nintendo. Gracias, tito Gunpei.

Por otra parte, yo me pregunto… ¿Innovación? ¿Qué innovación? El efecto 3D no va a brindarnos mejores y más divertidos juegos, sólo es un efecto cosmético, maquillaje puro y duro. Sony anuncia un portento de máquina capaz de llevar a cabo practicamente cualquier idea y añade una de las más insistentes peticiones de sus usuarios: dos sticks analógicos que van a mejorar mucho la experiencia jugable. Pero, aún así, ofreciendo lo que el usuario pide, es a Sony a quien le llueven las críticas. Increíble.

La innovación también tiene un lado oscuro. No puedes hacerte pajas en los ojos ajenos y luego… ¡esperar que te den las gracias! Bueno, como se diga, no soy de refranes. Es de locos alabar lo bonitos que se ven los Resident Evil anunciados para 3DS y, en la misma frase, criticar la potencia de NGP. Bien mirado, quizá tienen razón, una portátil de Nintendo con gráficos atrasados una sola generación es una idea bastante rompedora; lo normal siempre ha sido hardware atrasado dos o tres generaciones.

Es muy habitual criticar cualquier secuela para portátiles Sony. Con PSP en particular, también se atacó su catálogo por estar repleto de juegos que ofrecen experiencias similares a consolas de sobremesa como PlayStation 2. Sin embargo, el criterio cambia por completo cuando se trata de Nintendo. Ahora que una de sus portátiles tiene la capacidad suficiente para mover juegos más complejos, esperan con los brazos abiertos un importante arsenal de refritos.

Ahora sí vale, antes no. Cuando yo soñaba con Ridge Racer, PES, Jak and Daxter, Gran Turismo, Metal Gear, Resident Evil o Silent Hill portátiles, me respondían que para eso ya existían las consolas de sobremesa. Esas mismas personas son las que hoy babean por Pilotwings, Zelda: Ocarina of Time, Snake Eater, Resident Evil, Ridge Racer, Street Fighter… Ay, no olvidemos el nuevo Nintendogs, apasionante.

Esa estúpida distinción entre juegos para consolas portátiles y juegos para consolas de sobremesa, que hace siete años sirvió para desprestigiar a PSP, ahora ya no importa. Qué casualidad, ¿no? Para quien no sepa de qué estoy hablando, cuando Sony mostró PSP y el monopolio de Nintendo se vio amenazado, surgió la idea de que los juegos para consolas portátiles debían ser muy simples y directos para pequeñas partidas de cinco minutos mientras esperas el metro.

No sé vosotros, pero si hago memoria, la mayoría de mis juegos de Game Boy y Game Boy Advance, son versiones recortadas de consolas mayores, ports, remakes o RPG’s de varias decenas de horas. Según la opinión de los detractores de PSP, esos que buscan experiencias livianas de escasos minutos, las consolas portátiles de Nintendo también deberían ser un fiasco.

De verdad, todo esto es tan absurdo… ¿No es mejor tener un catálogo donde haya de todo y para todos? Yo me entretengo igual con Super Mario World, Uncharted, Wario Ware, Metal Gear o Tetris. Todos tienen su momento.

Desde el otro bando también hay ataques, suelen ir dirigidos a dos puntos muy concretos: precio y catálogo infantil. Tengo la gran suerte de haber crecido sin ninguna tara importante, por lo que puedo jugar a cualquier tipo de género sin sentirme menos hombre. En cuanto al precio de los productos Nintendo, en mi opinión no suele estar justificado. Ya no es por el hardware, es que no olemos ni una mísera línea económica de juegos desde hace años, ahí sí les doy la razón.

Publicado el 17 de septiembre de 2011