MotorStorm (PS3)


El mejor juego de lanzamiento disponible en aquel lejano marzo de 2007 cuando PlayStation 3 llegó a Europa. Una competición extrema entre vehículos todoterreno como nunca antes habíamos visto, por momentos parecía que estábamos jugando a una nueva encarnación de Destruction Derby. Un arcade excelente al que sólo le pude achacar su escueto contenido, los extras brillaban por su ausencia.


Análisis publicado originalmente en uno de mis difuntos blogs anteriores a LV-481, escrito pocos días antes del lanzamiento de PS3 en Europa.

Llega la hora de la verdad, estamos en la semana de lanzamiento de PlayStation 3 y algunas tiendas ya han colocado varios títulos en sus estanterías. Nos hemos adjudicado la versión final europea de MotorStorm y hemos pasado muchas, muchas horas jugando, en la consola que importamos el pasado mes de noviembre. NOTA: Para jugar on-line es necesario actualizar a la versión 1.1. El sistema de actualización es automático y el propio juego nos avisa dentro de la partida.

Todo usuario de videojuegos, en algún momento de su vida, entra en una etapa de desilusión pensando que la industria ya no puede sorprenderle como antes. Pero llega Evolution Studios y se saca de la manga uno de los mejores juegos de lanzamiento que ha acompañado a una consola. ¿Qué es MotorStorm? Muy fácil, presta atención: el juego con el que este viernes todo comprador de PlayStation 3 debe estrenar su nueva bestia negra.



Evolution Studios nos propone una experiencia sin igual, un arcade llevado al extremo, repito, al extremo. No hay nada como conducir un coche de rally al borde de un precipio y que los restos de un camión en llamas caigan a pocos metros de ti. MotorStorm se desarrolla en escenarios abiertos, los problemas de popping forman parte del pasado. La amplitud del primer nivel y todas sus rutas pueden llegar a desorientar, no estamos acostumbrados a recorrer circuitos tan grandes y con tantas posibilidades jugables, diseñados a conciencia. En carrera ocurren tantas cosas sorprendentes, que en más de una ocasión te estrellarás por ir mirando hacia donde no debes.

Los gráficos de MotorStorm son parte fundamental de su propuesta jugable, echando un rápido vistazo a nuestro alrededor, podemos reconocer sobre qué tipo de terreno nos encontramos y qué zona del escenario se adapta mejor a las condiciones de nuestro vehículo. No es necesario pisar cada superficie para conocer su textura, el trabajo realizado para representar terreno es el mejor que hemos visto en un videojuego. No es un simple dibujo de neumático lo que dejamos al pasar, en MotorStorm deformamos las superficies por las que rodamos. A medida que se suceden las vueltas, el deterioro que sufre la pista afecta también al control. El barro húmedo y la arena sufren cambios constantes en cada vuelta, dificultando el paso de los competidores.



¡Y qué colisiones! Sin ninguna duda, MotorStorm no sería ni la mitad de divertido si cada vez que alguien choca no desparramase las piezas de su vehículo por todo el circuito, provocando que el resto de pilotos tengan que realizar maniobras de evasión, en ocasiones casi a ciegas, para no acabar siendo cómplices de un gigantesco accidente en cadena. Cada vez que te ves implicado en un accidente, la acción se ralentiza y la cámara rota alrededor de los restos de tu vehículo, compuesto por multitud de piezas que salen disparadas en todas las direcciones; con un poco de suerte, tu capó caerá sobre la cabeza de ése motorista que se mofaba de ti. Tras una colisión, tu vehículo se regenera y vuelve a la pista. El motor físico funciona tan bien, que chocarse es verdaderamente divertido; cortesía de Havok.

El motor gráfico del juego es sólido como una roca, la tasa de fotogramas sólo se ve comprometida en contadas ocasiones, sorprendente y meritorio dada la ingente cantidad de cosas que están sucediendo al mismo tiempo, ya sea dentro o fuera de nuestro campo visual. Hasta 15 competidores en pantalla (formados por multitud de piezas que pueden deformarse, dañarse y desmontarse como una construcción de LEGO), cada uno modificando el terreno a su paso, levantado su propia estela de polvo y partículas de barro acumulándose en la carrocería, brillos, reflejos, sombras dinámicas, todo moviéndose a gran velocidad (activa la vista interior y dale duro al turbo, si te atreves), escenarios muy amplios con múltiples caminos, efectos de difuminado (blur), construcciones rocosas colosales, enormes montañas con texturas fantásticas….

Es imposible enumerar cada detalle, esto debe ser lo que llaman next-gen. Enviamos nuestra enhorabuena a Evolution Studios, da igual que no nos vayan a leer jamás.



Y si técnicamente el juego es espectacular, su jugabilidad está muy por encima, a años luz. No se permite modificar ningún parámetro de los vehículos, pero no tiene la menor importancia. Este pequeño detalle pasa totalmente inadvertido, ya que cada categoría de vehículos es tan distinta a las demás, que puedes especializarte en pilotar motos y después no saber cuál es el recorrido apropiado para un camión. Cada vehículo tiene sus peculiaridades y está preparado para rendir mejor en un tipo de terreno. Los camiones, por ejemplo, son capaces de arrasar con casi todo, incluidos algunos obstáculos en medio de la pista, y el fango poco les afecta, en cambio, olvídate de perseguir motos por las zonas más elevadas de cada nivel, es un suicidio. El componente estratégico no va mucho más allá de conocer las limitaciones de cada vehículo, pero funciona, está presente durante toda la carrera. Es necesario recorrer cada circuito con distintos vehículos para comprender lo genial de su diseño.

Ninguno de tus rivales sigue una línea predefinida, cometen imprudencias, abusan del turbo todo lo que pueden, pelean entre ellos y son capaces de jugártela si les haces la puñeta. Los grandes vehículos van a por los más pequeños, mientras estos intentan escapar entre las zonas más intrincadas e inaccesibles para sus perseguidores de gran tamaño, como estrechos desfiladeros y espacios bacheados. A medida que juegas, el comportamiento de la CPU se vuelve más amenazante, hasta que en los últimos niveles es normal llegar a sentir cierta frustración. A veces crees haber dejado al pelotón atrás y, de repente, un par de 4 x 4 cruzan el circuito en paralelo a ti desde otra altura (todos los circuitos están repletos de bifurcaciones), y caen a tu lado forcejeando a escasos centímetros de tu parachoques, mientras tratas de esquivar puertas y demás partes desprendidas en su lucha, rodeado por la nube de polvo que levantan a su paso.

¡En Motor Storm nunca estás a salvo!



Estrellarte en un paso estrecho, en el que apenas hay tiempo para reaccionar debido al barro que entorpece la frenada, y que todos tus perseguidores se empotren contra tus restos creando una orgía de destrucción, es tan gratificante o más, por ilógico que resulte, que salir vivo de milagro. La improvisación es una parte fundamental de cada carrera y nada está decidido hasta cruzar la meta. Todos los vehículos, por muy diferentes que sean entre sí, tienen la posibilidad de ganar, existe un equilibrio pocas veces visto gracias a las diversas rutas de cada uno de los ocho niveles. Es muy poco frecuente ganar o perder con demasiada diferencia entre tu llegada y la de los rivales. La correcta utilización del turbo (botón X) te sacará de muchos apuros y te haré remontar posiciones cuando creías que todo estaba perdido. El turbo recalienta el motor, pulsarlo durante 10 segundos seguidos lo hará estallar por los aires, conviene observar de reojo el contador y permitir que se enfríe.

El único modo disponible para un jugador está dividido en 21 entradas (tickets). Cada entrada nos da acceso a una o varias carreras y, al finalizar carreras entre las tres primeras posiciones, conseguimos puntos que nos permiten acceder a nuevas entradas y vehículos. En la mayoría de entradas, excepto en las catalogadas como motorstorm (logotipo dorado), no podemos elegir qué vehículo pilotar. La creciente dificultad hace de los últimos niveles una dura prueba, la IA de los rivales es altamente competitiva y puedes llegar a perder, a escasos metros de la meta, carreras que habías dominado durante todo el recorrido. Sólo con mucha paciencia y un amplio conocimiento de cada pequeño rincón del circuito, es posible completar las entradas más difíciles.



El entusiasmo no nos ciega y sabemos que no estamos ante un título redondo. Pese al retraso que sufrió MotorStorm en USA y Europa, han quedado elementos pendientes por pulir. Es la experiencia más salvaje del videojuego moderno, que a nadie le quepa la menor duda, pero los meses de trabajo extra no parecen haber sido muy fructíferos. Para empezar, si no dispones de conexión a internet en tu PlayStation 3, no tendrás más remedio que jugar contra la CPU en el único modo de juego que existe, pudiendo resultar monótono en cuestión de horas. El menú principal está compuesto por la pantalla de configuración, unos vídeos a base de extras, el modo on-line y el modo para un jugador, éste último compuesto por carreras y más carreras, que van desbloqueando más carreras…

Es una pena que no hayan incluido distintos modos de juego con diferentes objetivos y, sobre todo, que todavía no esté disponible el modo de dos jugadores a pantalla partida (NOTA del autor: y nunca llegó a estarlo). Es como si el juego permaneciera aún a medias. A modo muy personal, ¿sabéis qué es lo que realmente echo de menos? Al acabar una carrera y seleccionar la opción repetir, la carrera vuelve a empezar. Es decir, repetir significa reiniciar, y no repetición como yo erróneamente pensaba. De hecho, no existe modo alguno de ver la repetición de tu carrera. MotorStom posee el mayor grado de brutalidad visto hasta la fecha, cada partida es única y en más de una ocasión te gustaría revivir lo ocurrido. La solución para compartir vídeos con los amigos, que tampoco es tal, porque requiere hardware extra, es capturar tus propios vídeos en el PC (o usar una cámara) y subirlos a internet. En fin, siempre nos quedará Youtube.



La sensación que causa MotorStorm es la de estar ante un clásico inmediato, aunque con algunos peros, como si todavía faltasen un par de meses de desarrollo para hacer de él un título redondo. ¿Lo positivo? Nuestras quejas van enfocadas hacia el acabado y presentación del producto, no tienen nada que ver con la formidable experiencia de juego que brinda. Si los padres de la criatura, Evolution Studios, le dan todo el apoyo que necesita mediante descarga de parches, añadiendo el anhelado modo para dos jugadores a pantalla partida, nuevo contenido (circuitos y vehículos) y, para nosotros importantísimo, la posibilidad de ver, guardar y compartir repeticiones, ésta alocada mezcla entre Off-Road y Destruction Derby, o Burnout sobre barro, está destinada a ser título referente de PlayStation 3. Os aseguramos que ningún juego actual ofrece lo mismo que MotorStorm.

Antes del cierre, debo destacar las increíbles sensaciones que proporciona MotorStorm cuando juegas on-line. La diversión llega a cotas desconocidas al vivir una partida contra 11 jugadores humanos. El concepto de carrera salvaje se multiplica por mil, jamás habrás visto nada parecido, me encuentro sin recursos para describir una partida. Sólo hay un detalle que no nos ha gustado y, una vez más, es una queja no vinculada al desarrollo de la partida. Es necesario que a partir de hoy mismo, todos los juegos on-line ofrezcan una integración óptima de tu lista de amigos que ayude a encontrarlos cuando estás dentro de una partida. Es inexplicable que un juego como Ridge Racer (lanzado el año pasado en USA y Japón) soporte perfectamente la lista de amigos, y MotorStorm no.

Esperamos que Sony y Evolution Studios solucionen este inconveniente menor en futuras actualizaciones. Quién sabe, quizá el día 23, cuando se ponga la consola a la venta, esto deje de ser un problema. ¿Vas a comprar una PlayStation 3? Adquiere también un headset y estrénala con MotorStorm.

Publicado el 17 de marzo de 2007